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La protección de los audífonos en verano

La protección de los audífonos en verano

Al igual que otros dispositivos electrónicos los audífonos son vulnerables a determinados agentes externos que pueden dañarlos. El verano es una época en la que suelen darse averías debido a tres factores estacionales fundamentales. 

Cerca de 320.000 personas utilizan audífonos en España para paliar problemas relacionados con la pérdida de audición. Según cálculos, aproximadamente cerca del 8% tienen que someterse a ajustes y arreglos durante y tras el período estival.

Existe una lista con los tres enemigos principales que tienen estos dispositivos durante el verano. Y es que estos agentes externos que, durante el verano, perjudican y dañan los dispositivos es reducida pero nociva:

El agua, el sol y la arena son los responsables de la mayor parte de las averías que se producen. La arena obstruye los conductos y el calor y la humedad estropean partes del chip interno, ya que la mayoría de los dispositivos no son impermeables.

Aproximadamente la mitad de las averías las produce el agua o la condensación, el resto se reparten entre las causadas por la arena y el calor. 

Existen casos de averías irreparables que implica la sustitución automática del dispositivo, algo que supone un desembolso importante para los afectados y se convierte en un problema real.

Entre las recomendaciones que sugerimos destaca la labor preventiva de alejar los audífonos de las fuentes externas causantes de dichas averías. Protegerlos del impacto directo del sol resguardándolos o evitando llevarlos a playas y a piscinas, resguardarlos de la arena y de la humedad en caso de llevarlos con una funda impermeable. Pero en general recomiendan utilizarlos sólo cuando sea estrictamente necesario con el fin de evitar lugares ‘peligrosos’ para su integridad.

Por último es necesario realizar una revisión después de los meses de verano con el fin de detectar posibles necesidades de limpieza y secado de los audífonos de una forma más profesional. Por ello se recomienda concertar una cita en los días posteriores a la llegada de vacaciones.

¡Esperamos que te haya resultado útil!

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Las otitis en verano

Las otitis en verano

Uno de los problemas más habituales durante el verano, especialmente en los niños, son las horas que nos pasamos en el agua. Ya sea en la piscina, en el mar, en un río o en un lago el hecho de refrescarse con un baño largo puede poner en peligro la salud auditiva si las aguas en las que nos bañamos están contaminadas.

Hemos comenzado haciendo especial hincapié en los niños, y es que este colectivo es más sensible a las otitis que la población adulta. También los nadadores, submarinistas y personas que pasan un tiempo mayor que el resto de las personas en el agua tienen un mayor riesgo.

El motivo de las otitis de verano por el agua es porque en algunas piscinas los hongos y bacterias hacen acto de presencia por dos elementos fundamentales: el calor y el agua ayudan a que surjan estos dos enemigos de la salud.

Cuando el agua no se elimina del todo y se queda en el oído puede provocar una inflamación en el conducto auditivo externo. Esto es lo que se conoce como otitis del nadador. Hay que incidir en que si ese agua contiene hongo o bacteria es cuando se produce este problema. A veces se queda algo de agua en el oído y tardamos algunas horas en eliminarlo pero si el agua está 'sana' no debería haber problema en el oído.

Las otitis dan la sensación de tener el oído taponado, además del reconocido dolor que le acompaña. La mejor manera de prevenirla es evitar los baños de mucho tiempo en la piscina o lugar de baño, utilizar tapones de silicona para los oídos y, sobre todo, si eres de los que tiene problemas auditivos, con mucha más razón ese uso de tapones.

Aunque el verano es propenso a otros problemas característicos como las conjuntivitis por cloro, la cistitis por el agua fría y un exceso de humedad en el bañador en niños o los golpes de calor son otros añadidos.

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