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Cuatro de cada diez personas de la tercera edad tiene problemas de audición

Cuatro de cada diez personas de la tercera edad tiene problemas de audición

Cuatro de cada diez personas mayores de 65 años tienen problemas de audición de diversa índole.

Los dos principales problemas por los que se pierde audición a partir de los 65 años son la presbiacusia y la hipoacusia, que suponen el 62% de los casos pérdida de audición más repetidos.

La hipoacusia es el déficit funcional que ocurre cuando un sujeto pierde capacidad auditiva en mayor o menor grado. La hipoacusia puede  ser de tipo conductivo, que es cuando las ondas sonoras no pasan al oído interno por algún motivo, de tipo neurosensorial, cuando afecta al nervio auditivo o las células ciliadas del oído interno o bien ser una combinación de ambos tipos que es lo que se denomina una pérdida de audición mixta.

Un tipo de hipoacusia es la presbiacusia o pérdida de la audición asociada al envejecimiento. Esta misma se empieza a producir a los 50 años, entrando en una fase más avanzada entre los 65 y 75 años.

Algunos de los síntomas que delatan esta pérdida de audición es la dificultad para poder seguir y entender conversaciones, la dificultad también que existe a la hora de escuchar timbres o llamadas y tener que subir el volumen de la televisión de forma reiterada porque no se escucha correctamente.

En España 450.000 personas utilizan audífonos para paliar este tipo de deficiencias auditivas. De todos ellos, el 75% sirven para corregir problemas de presbiacusia y un 25% problemas de hipoacusia.

Madrid, Barcelona y Andalucía acaparan la mayoría de los casos de hipoacusia a nivel nacional y por ello son las comunidades que más audífonos venden.

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El nacimiento, la importancia del diagnóstico precoz

El nacimiento, la importancia del diagnóstico precoz

Hoy vamos a tratar un tema importante porque se trata del momento del nacimiento, en el que algunos de los problemas auditivos infantiles se presentan justo en este momento. Casi ocho de cada diez problemas auditivos en niños se presentan en el momento del parto.

Hoy en día el 9% de los niños entre 0 y 8 años presentan algún tipo de problema relacionado con la audición. Es en el parto cuando la mayoría de ellos se hacen presentes, aunque por supuesto también existe el factor hereditario, concretamente en las complicaciones que puedan surgir en el embarazo.

En este sentido ingerir medicación ototóxica durante la gestación puede ser uno de los factores que provoquen en el niño la pérdida de audición. Para ello consulta a tu ginecólogo qué medicamentos son considerados como tal para evitar que te los receten y tengas sustitutivos que cumplan con la misma función. La toxoplasmosis también es un factor de riesgo para la pérdida de audición en los bebés, así que también debes tener un control sobre ello.

Cuando hablamos del momento del parto en sí, el sufrimiento fetal o un parto prematuro son dos condicionantes para que se realicen las pruebas auditivas al recién nacido y se tenga un control en los primeros meses de vida.

En el momento que pasan de bebés a niños, hay que tener cuidado con los tratamientos de otitis, sarampión o paperas ya que estas enfermedades pueden afectar a la audición. También, cómo no, se debe controlar la medicación que se le da al niño en estos procesos por si alguno de los medicamentos fuera ototóxico.

Aquí entra en juego la importancia del diagnóstico precoz, y las pruebas del cribado auditivo a recién nacidos son imprescindibles además de rápidas en cuanto a resultados. Es una prueba sencilla y nada molesta para el bebé. Otras pruebas que deben hacerse son las otoemisiones acústicas, para comprobar la reacción a estímulos auditivos.

Diagnosticar la hipoacusia de forma precoz e iniciar los tratamientos en los primeros meses de vida son claves para el desarrollo futuro del bebé, del niño y evitar así problemas de alteración en el lenguaje. Siempre que haya nacimientos de riesgo y rasgos hereditarios deben hacerse estas pruebas buscando el diagnóstico precoz. Es fundamental para una rehabilitación efectiva en tiempo y forma.

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Los problemas de oído que pueden ser hereditarios

Los problemas de oído que pueden ser hereditarios

Hemos estado posteando toda la semana en nuestras redes sociales sobre algunas de las enfermedades o problemas auditivos que tienen o pueden tener un origen genético. En este post pretendemos resumir de forma breve y concisa algunas de ellas y tratar de explicar su origen.

Y es que la herencia genética es una parte fundamental e importantísima para la salud, también para la salud auditiva. No todos los problemas que ocurren relacionados con la audición son genéticos, ni todos los que tienen un origen genético lo son al 100%.

La pérdida auditiva la diagnostica el especialista y hasta hace poco tiempo sólo mediante una audiometría eran capaces de conocer la causa de dicha pérdida. Con la evolución en ciencia y tecnología, actualmente se puede con un análisis de sangre detectar o predecir si una persona va a desarrollar la hipoacusia. Este análisis genético tiene la finalidad de descubrir si la pérdida de audición tiene un origen hereditario.

Un ejemplo de ella es la otosclerosis, que no es más que un crecimiento anormal de un hueso del oído denominado estribo. Este crecimiento anormal genera una pérdida de audición, como consecuencia de una notable dificultad de transmisión de ondas sonoras. Con una cirugía puede solucionarse pero también el uso del audífono es otra de las soluciones a este problema.

La hipoacusia, que es la falta de audición puede ser hereditaria cuando se establece desde el nacimiento del ser humano. Puede ser de dos tipos: conductiva y neurosensorial y tienden a aparecer con la edad pero también desde el propio nacimiento. Hay dos tipos de hipoacusia hereditaria:

- Sindrómica, cuando la pérdida se produce por una malformación del oído externo u otros órganos.

- No sindrómica, que es cuando las malformaciones pueden producirse en el oído interno o medio. Suele ser de las dos la más frecuente.

Finalmente, terminamos con un dato: casi ocho de cada diez casos que se diagnostican de hipoacusia tienen origen genético.

El último ejemplo de problema de oído que puede tener carga hereditaria es el síndrome de Usher. Afecta tanto a la audición como a la visión y es poco común. Se nace con pérdida de audición pero la vista se va perdiendo de forma progresiva. Es imprescindible un diagnóstico temprano de esta enfermedad.

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